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Elisa Flores de Joaquín: mexicana universal
A 23 años de su partida física su vida ejemplar es recordada

Por Israel Pineda

Fam. Joaquín Flores

E

n el siglo XX, recientemente finalizado en que la mujer llegó a ser muy importante en los diversos espacios de la vida cotidiana. En esta ocasión nos ocupa el de la distinguida religiosa tapatía D. Elisa Flores de Joaquín.
Nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco el día 22 de diciembre de 1902, siendo sus padres Evaristo Flores y Ángela González, gobernando el país Porfirio Díaz. Vivió la infancia en una casa ubicada en el cruce de las calles Reforma y Cruz Verde en el sector Hidalgo, etapa en la que recibió formación educativa, entretanto se desarrollaba la Revolución Mexicana.
            Al concluir sus estudios conoció al militar Eusebio Joaquín, hijo de los señores Santiago Joaquín González y Margarita González, citadino de la misma ciudad con quien contrae matrimonio. Radican brevemente en Amatitán, Jalisco y después establecen su residencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, frontera con Estados Unidos de Norteamérica en el año 1918, año en que obtuvo el grado de subteniente de infantería el mes de junio, después fue asignado a Michoacán, Veracruz y otros estados.  Pasando algún tiempo, viven en las brigadas militares de Torreón y San Pedro de las Colonias en el estado de Coahuila principalmente.
            Gozando de una vida de decoro y amplio desarrollo en el Ejército mexicano, en el que tuvo varios ascensos militares que le permitieron a su marido en once años de servicio mantener una intachable hoja de servicio hasta solicitar su baja a la Secretaría de Guerra y Marina.
Encontrándose en la vida civil, en el año de 1925, se traslada de Torreón a San Pedro de las Colonias. Díaz después se dirigieron a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, viviendo entre las calles de General Carlos Salazar y Batallón de San Blas en la parte oriente de la colonia Obrera.
            Encontrándose en la ciudad de Monterrey, inicia una mística singular en su esposo misma que coparte Elisa Flores el día 6 de abril de 1926. Fecha en que comprende la transmisión de esos valores en los pueblos y ciudades de Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Aguascalientes y Jalisco. El día 12 de diciembre del mismo año se establecen en la ciudad de Guadalajara escenario definitivo para la propagación de los valores cristianos en medio de un ambiente hostil, de intolerancia religiosa y de la revuelta de los alzados cristeros que guiados por el clero romano al grito de “viva Cristo Rey” (1926-1929) mataron según Enrique Krauze, más de setenta mil mexicanos, y que para el historiador Jean Meyer “aquellos tremendo tres años que vieron perecer a casi 200 mil mexicanos” (La Cristiada, a 70 años).

Apóstol Aaron Joaquín y D. Elisa Flores

  Ante tal situación adversa al trabajo misionero, no se inmutaron, desprendiéndose de Guadalajara van a Ameca, Amacueca, Amatitán, Ciudad Guzmán, Chapala, El Arenal, Tequila, Tizapán el Alto, Colima y Tepic, Nayarit. Lugares recorridos a pie regularmente a fines de los años veinte y principios de los años treinta. Después fueron cubiertas las demás zonas del país..
            La descendencia de los hijos fue fructífera: Pablo (01/11/28-01/11/42), María (10/06/29) esposa del doctor José Julián Chávez Cuevas, primer presidente de la Iglesia La Luz del Mundo, A.R., en México. Ostenta actualmente el grado de diaconisa), Santiago (08/11/30), radicado en Guadalajara con su familia), Rebeca (26/08/32-09/04/97, esposa de Cornelio Mosqueda Melgoza), Ana María (16/04/34, esposa del P.E. Joaquín Chincachan Delgado, ella es diaconisa), Eva (06/05/35, falleció cerca del año de nacida), Samuel (14/02/37, presidente y director general de la Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo, con sede mundial en Guadalajara, Jal.). Benjamín (02/05/39-14/08/39), todos ellos nacidos en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.
Fue una mujer que al carecer de lo necesario en los primeros años de vida de sus hijos, sorteó al lado del esposo, algunas carencias, pero eran muy felices, vivían en armonía y paz.
Por el 3 de septiembre de 1934, tendrían por primera vez una casa estable en la calle 46, No. 224 entre las calles Dionisio Rodríguez y la 9C en el sector Libertad, cerca de donde se encontraba ya la Col. Penal de Oblatos.
Para el año de 1939, habitaron la casa que se construyó en la Prolongación Eje Oriente Gigantes esquina con la calle 68, de la colonia Nueva Luz en el sector Reforma de Guadalajara, cerca del pueblo de San Andrés (también conocida la población como Delegación Mariano Escobedo), propiedad que fue conocida por propios y extraños como: La Casa Grande, que por sus dimensiones y área construida cubriría de una manera más holgada las necesidades de la familia Joaquín.

            Tiempo dedicación y esmero, le caracterizaron en la vocación de servicio al semejante al que sin conocer socorrió y al conocido orientó en su camino. Atenta a toda necesidad de la comunidad cristiana, lo que le atribuyó el ser ordenada como diaconisa en la ciudad de Guadalajara el 22 de diciembre de 1943.
            A la encomienda eclesiástica, se agrega la de la esposa, madre, cristiana que va conjuntar con la atención a los más desprotegidos de la sociedad apoyando la educación laica y prestando atención de la salud a la población, en la medida que los recursos le permitían brindarlos. De 1930 a 1950, la realización de tal labor social, les otorgó un notorio arraigo local posteriormente nacional.
            Con la apertura de la colonia Hermosa Provincia, impulsada por su esposo en 1954, y a la que llegaron a vivir el 1 de enero de 1957, se inicia una importante etapa de internacionalización al desarrollar actividades en países que por primera vez conocía como Estados Unidos de Norteamérica, con un idioma y cultura distinta a la Latinoamericana, En El Salvador, C.A., Guatemala, Honduras y Costa Rica, son naciones en que los principios y normas cristianas son aceptados. La entrega y denuedo con que actúa, registra un alto: la muerte de su esposo el día 9 de junio de 1964, en la casa grande, casa familiar que habitaron la última década de su vida  en la ciudad de Guadalajara (ella siguió viviendo en la misma propiedad). Cuarenta y cinco años de matrimonio la había unido a él. Después de las honras fúnebres correspondientes a la alta investidura de su esposo Aarón, prosigue con su joven hijo Samuel con quien recorre América, Europa y Asia de 1964 a 1985.
            Había tenido un marido que no se amedrentaba ni se intimidaba ante la adversidad, sino que proseguía. Resuelve imitarlo y continúa recorriendo serranías, montañas, desiertos, aldeas, rancherías y las grandes urbes. Su personalidad era agradable, dulce y tierna que le dio a esta mujer, el ganarse una alta estimación ganada a pulso, ya que no medía ni el peligro ni la distancia o quizá la inclemencia de los tiempos.
            Merecidos homenajes recibió en vida a nivel internacional en varias ocasiones en Monterrey, N.L., Guadalajara, Jal., Tepic, Nay., Veracruz, Ver., Tijuana, B.C., Puebla, Pue., Tampico, Tams.., Hermosillo, Son., México D.F., entre otras ciudades mexicanas, además de países como Estados Unidos de Norteamérica, Costa Rica. El Salvador, Colombia y España en los que los hombres de buena voluntad, en gratitud a la religiosa por el beneficio recibió de tan altos valores morales, éticos y místicos que les impartió.
            También el estado de Jalisco a tributado reconocimiento a su labor altruista con el área de maternidad “Elisa Flores González” del Instituto Fraternal Aarón Joaquín (1965). La avenida Elisa Flores González en el fraccionamiento Maestro Aarón Joaquín González en la ciudad de Guadalajara, (1985). Los comités de damas cristianas de Jalisco con su directora internacional D. Eva García de Joaquín, creando la “Fundación Elisa, A.C.” (1986). En el ámbito educativo, los bachilleres del Centro Universitario de Educación Superior Hermosa Provincia, incorporada a la Universidad de Guadalajara, la generación 92-95, la eligió in memoria a la benefactora; “Generación Elisa Flores González”. En el ámbito altruista: El Día del Amor y la Amistad del 14 de febrero de 1985, recibió un reconocimiento social en la colonia Hermosa Provincia por autoridades civiles y personalidades de la sociedad mexicana, atestiguando delegaciones de varios países de América y Europa. Y el año 2003, recibió post mortem la medalla “Hermosa Provincia” entregada por el H. Ayuntamiento de la Ciudad de Guadalajara 2003-2006, en los festejos de la Fundación de la Ciudad de Guadalajara.

Fundación Elisa Flores


            Organismos sociales no gubernamentales, empresariales, sindicales, educativos, asistenciales y diversas instituciones en México y el extranjero consideran a la diaconisa Elisa Flores, como modelo de mujer cristiana, su memoria será recordada por generaciones a la que legó el ejemplo de entrega incondicional al prójimo, ejemplo que les enaltece.
            La partida física de la religiosa se difundió a la sociedad en periódicos regionales y nacionales. El duelo fue en el templo de la colonia Hermosa Provincia de la ciudad de Guadalajara del 11 al 13 de octubre de 1985, desfilando miles de personas, entre ellas, de gobierno, la iniciativa privada, organismos no gubernamentales, sociales y religiosos, así como delegados de diversos países del mundo, ministros, amigos, simpatizantes y familiares.
            Los restos de la religiosa mexicana más destacada del siglo XX, Elisa Flores González, descansan juntos a su esposo en la capital tapatía.

 

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